En las sesiones conseguimos la complicidad necesaria entre el fotógrafo y los pequeños para asegurar los mejores resultados. Así, el hecho de que los niños se encuentren en un espacio que les resulta poco familiar, el plató de un estudio fotográfico, no es ningún obstáculo para lograr imágenes naturales como las de esta sesión con dos hermanos, Quim y Joan. Los resultados destacan por el poder de sus miradas frescas y sus sonrisas sinceras.